Cada año pasa lo mismo. Llega mayo, el buen tiempo asoma y de repente todo el mundo quiere hacer la depilación láser para estar lista en julio. El problema es que el láser no funciona así. Si empiezas en junio, llegas tarde para el verano. Y no lo digo para asustarte: te lo digo para que puedas planificarte bien.

Por qué el láser necesita tiempo

La depilación láser destruye el folículo piloso en la fase de crecimiento activo del vello (fase anágena). El problema es que no todos los pelos están en esa fase al mismo tiempo. En un área determinada, solo entre el 20-30% del vello está activo en cada momento. Por eso se necesitan varias sesiones separadas en el tiempo: cada una alcanza a los pelos que en ese momento están en fase anágena.

Entre sesión y sesión hay que dejar pasar entre 4 y 8 semanas según la zona: axilas y zona bikini cada 4-5 semanas, piernas y brazos cada 6-8 semanas. No es capricho del protocolo: es la biología del ciclo del vello.

El calendario real: para notar una reducción significativa del vello antes del verano (julio-agosto), lo ideal es haber completado al menos 3-4 sesiones. Eso significa empezar en febrero-marzo. Si empiezas ahora en mayo, podrás hacer 2-3 sesiones antes del verano, lo que da una reducción parcial. Mejor que nada, y una buena base para el otoño.

Zonas prioritarias según tu verano

No todas las zonas requieren el mismo número de sesiones ni el mismo tiempo entre ellas. Estas son las más demandadas para el verano:

Mi recomendación: si estamos en primavera y quieres resultados para el verano, empieza ya con axilas y bikini — son las zonas que más se agradecen en playa y piscina y las que antes responden. Las piernas puedes ir haciéndolas en paralelo sabiendo que el resultado completo llegará en otoño.

Lo que no debes hacer entre sesiones

En las semanas previas y durante el tratamiento, hay que evitar depilarse con cera, pinzas o depilatoria (pueden afectar al folículo que el láser necesita encontrar activo). La afeitadora sí está permitida. Y el sol directo en la zona tratada debe evitarse las 48 horas antes y después de cada sesión.

Reducción duradera
No es temporal como la cera. El resultado se acumula sesión a sesión y cada vez el vello tarda más en crecer.
Sin irritaciones
Adiós a los foliculitis, los pelos enquistados y la piel enrojecida post-depilación.
Piel más suave
La textura de la piel mejora con las sesiones. Muchas clientas notan que la zona tratada queda notablemente más suave.
Tiempo y dinero
A largo plazo, el láser ahorra más dinero y tiempo que el mantenimiento continuo con otros métodos.
La pregunta no es si merece la pena. La pregunta es cuándo empezar. Y la respuesta siempre es: antes de lo que crees.
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